Los venezolanos recibieron con desconcierto y temores el paquete de medidas anunciado por Nicolás Maduro para hacer frente a la crisis económica y social que sigue agravándose ante el vertiginoso avance de la hiperinflación que según el Fondo Monetario Internacional se proyecta para un millón por ciento este año. Así lo reseña elimpulso.com

La decisión de Maduro de llevar próximamente la gasolina a precios internacionales, imponer un subsidio al combustible para una parte de la población beneficiaria de un carné estatal, así como la fijación de un sistema bimonetario en el que convivirán el bolívar y la criptomeda del petro, fueron rechazadas por analistas, empresarios y opositores que advirtieron que las medidas podrían acelerar la inflación y agravar las condiciones de vida de la población.

“Estamos volteando la tortilla del sistema económico de guerra contra el pueblo”, afirmó la noche del lunes el mandatario venezolano al presentar su “programa de recuperación, crecimiento y prosperidad”, con el que aspira vencer en un lapso de dos años los desequilibrios económicos y la desbocada inflación que se movió el mes pasado a un ritmo diario de 2,7% según estimaciones de la Asamblea Nacional, que controla la oposición.

 

 

 

En julio se reportó una inflación anualizada de 82.766%, de acuerdo a cálculos de los congresistas opositores.

El FMI indicó recientemente que la inflación podría saltar en Venezuela a un millón por ciento al cierre del año, una tasa récord en la región que llevaría el país petrolero a una situación similar a la que enfrentó Alemania en 1923 o Zimbabue en 2008.

La crisis económica mantiene en la pobreza a 87% de la población, y hace que nueve de cada diez venezolanos no puedan pagar su alimentación diaria, reveló una encuesta que realizaron el año pasado las tres principales universidades del país.

 

 

 

Maduro confirmó que la reconversión monetaria, que implicará la eliminación de cinco ceros al bolívar y lo transformará en una nueva moneda llamada “bolívar soberano”, comenzará a aplicarse el 20 de agosto, que fue declarado por el gobernante como día no laborable para facilitar el proceso. Para esa fecha también se espera que entre en vigencia el anclaje del bolívar soberano al petro.

“Esto no va a resolver nada”, indicó molesta Angélica León, maestra de 52 años, al criticar los anuncios económicos del mandatario venezolano, y sostuvo que teme que “esto lo que traerá es más inflación y que empeore nuestra situación”.

Mientras aguardaba en una fila de unos cinco vehículos para llenar el tanque de gasolina de su pequeño carro, León dijo que era un “abuso” que el gobierno exija a los venezolanos el llamado “carnet de la patria” para venderles gasolina subsidiada. “Eso es una arbitrariedad grandísima que los que no tenemos el carnet de la patria nos cobre la gasolina a precios internacionales si no tenemos ni para comer”, agregó.

 

 

 

En Venezuela se vende a menos de un dólar el litro de gasolina, que es la más barata del mundo. Con lo que paga el venezolano por el litro de combustible no puede comprar ni media docena huevos que valen más de un dólar.

Al defender la internacionalización de los precios de la gasolina el mandatario sostuvo que la medida busca combatir el contrabando de combustible que aseguró que le genera al Estado pérdidas anuales por 18.000 millones de dólares. La corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) enfrenta pérdidas millonarias por el contrabando y el subsidio a la gasolina en medio compleja situación financiera y la caída de su producción.

“Si el gobierno quiere internacionalizar el precio de la gasolina porque no internacionaliza nuestros salarios para que ganemos en dólares y podamos comer”, expresó Alejandro Solano, un chofer de una empresa privada de 53 años, al rechazar los anuncios.

En junio pasado Maduro incrementó en 103% el salario mínimo integral y lo llevó a unos cinco millones de bolívares, que representa cerca de un dólar según la tasa de mercado negro que se utiliza en el país para fijar los precios de muchos productos.

Solano también se mostró pesimista por la aplicación de la reconversión monetaria alegando que “eso empieza la próxima semana y nadie ha explicado nada de eso”.

“Eso será un desastre”, aseguró.

“El presidente está yendo en la dirección contraria”, afirmó el economista Ronald Balza, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica en Caracas, al advertir que la desconexión de las medidas y falta de definiciones en materia presupuestaria, monetaria y cambiaria hacen prever el fracaso del nuevo plan económico.

Balza descartó que las medidas puedan resolver problemas claves como la hiperinflación y planteó que el nuevo plan terminará “profundizando algunas de las fallas que existen”.

Durante sus cinco años de gobierno Maduro ha aplicado varios planes para detener el avance de la inflación, que han implicado más controles en la economía, sanciones para los empresarios, expropiaciones, fijaciones de precios de algunos bienes y servicios, y venta de productos importados subsidiados, pero no ha tenido éxito.

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